Pesa más lo político-judicial, que la especialidad electoral
Análisis de los perfiles de la nómina de candidatos para magistrados del TSE 2026-2032
La comisión de postulación para la elección de magistrados del Tribunal Supremo Electoral (TSE) 2026-2032 finalizó su trabajo con la entrega al Congreso de la República de la nómina de 20 candidatos, el día 17 de febrero; mismo listado que generó diversas reacciones por su integración.
En el ejercicio de agrupar perfiles para encontrar patrones se destacan dos características en la nómina: a) el salto del sistema de justicia al órgano electoral; y b) una conexión con agrupaciones gremiales de Colegio de Abogados y Notarios de Guatemala (CANG).
a) El salto del sistema de justicia al TSE
Alrededor de 70% de la nómina tiene o ha tenido relación con el sistema de justicia, especialmente desempeñándose como magistrados de sala de Corte de Apelaciones. Este porcentaje es atribuible a las exigencias establecidas por la Ley Electoral y de Partidos Políticos y su comprensión literal de la norma. También se debe mencionar que uno de los perfiles proviene del ala de investigación del sistema de justicia, el Ministerio Público. Esto podría calificarse como una migración de un espacio a otro; no obstante, la experiencia que prevalece está más ligada a materia penal, civil o de familia, que propiamente a materia electoral.
b) Conexión con el gremio de abogados
Asimismo, al menos dos profesionales tienen una participación activa en planillas del CANG, espacios que pueden ser plataformas muy eficientes para la búsqueda de apoyos alrededor de candidaturas como las de magistrados al TSE, pero en los que nuevamente prevalece la carencia de experiencia en materia electoral.
Aunque hay dos perfiles que registran en su trayectoria profesional trabajar o haber trabajado en el TSE, la endogamia institucional no emana directamente del órgano electoral, sino del sistema de justicia hacia lo electoral. Es importante mencionar que 95% de los candidatos cuenta con experiencia en la dirección o gestión de alguna institución pública o privada, sea porque son o han sido magistrados de sala, porque ocupan los puestos de directivos, secretaría, entre otros.
En todo caso, el indicativo de la integración de la nómina de candidatos a magistrados del TSE es que lo político-judicial tuvo una mayor preponderancia al momento de su integración, más que la búsqueda de perfiles con un grado de especialidad electoral que contribuyan con el fortalecimiento del órgano electoral.
Será muy relevante que las organizaciones de sociedad civil puedan concentrar los esfuerzos en dar acompañamiento a la nueva magistratura en estos dos últimos elementos, por dos razones: la debilidad institucional actual del Tribunal Supremo Electoral y la cercanía del proceso electoral de 2027, el cual lleva consigo los cuestionamientos de las elecciones anteriores.
Derivado de los observado en este proceso de designación de magistrados del TSE, de las discusiones que podría considerarse tener en un futuro cercano está la separación del tribunal electoral en dos entidades distintas: una encargada de la impartición de justicia electoral y la otra encargada de todo lo relativo al sistema electoral y de partidos políticos; esto para reducir la posibilidad de que el funcionamiento del sistema de representanción padezca ante las presiones de las resoluciones sobre sanciones electorales.
El interés compartido a partir de la elección en el Congreso de la República debe ser cómo cuidar y mejorar la democracia representativa desde la sociedad civil.